Una teoría correctiva de la racionalidad

Serge Robert
Traducción de Juan Manuel Silva Camarena

Publicada en Zéthesis, Publicada en Zéthesis,  Boletín de la Academia de Investigación y Ética, de la Facultad de Contaduría y Administración, Universidad Nacional Autónoma de México, I,  agosto (2003), 9-11.

 

En este libro traté de criticar diferentes teorías epistemológicas que sostienen las tesis siguientes: 1) A partir de la crítica probabilística del verificacionismo, según la cual la inducción sólo tiene un valor estadístico, no se pueden verificar las hipótesis científicas; 2) A partir de la crítica falsacionista del probabilismo, según la cual el grado de probabilidad no tiene un valor objetivo, no se puede medir el valor objetivo de la hipótesis científicas por su grado de probabilidad; 3) No se pueden falsificar las hipótesis científicas a partir de la crítica convencionalista al falsacionismo, según la cual las hipótesis que encuentran contra ejemplos siempre son inmunizadas por hipótesis auxiliares que pueden contribuir al progreso del conocimiento; 4) Ya no se pueden falsear los programas de investigación a partir de la posibilidad siempre presente de volver nuevamente fecundo un programa investigación en decadencia por medio de nuevas hipótesis auxiliares.

En lugar de rebatir el anarquismo epistemológico que impedía comprender el funcionamiento del conocimiento, he tratado de demostrar que las variantes demasiado fuertes del racionalismo deben sustituirse por un racionalismo más débil, que me parece más pertinente: el racionalismo interaccionista. Según esta concepción: 1) la percepción, en tanto que experiencia empírica, es el lugar de encuentro de nuestra experiencia física y de nuestra experiencia psicológica; 2) la percepción opera de modo abductivo, o sea que a partir de sensaciones ( de origen físico) de semejanza y de diferencia, ella realiza una actividad psicológica de selección, inducción y deducción que nos permite percibir los eventos físicos; 3) la recombinación imaginaria entre las percepciones nos da acceso a los eventos psicológicos; A) en un nivel representativo el lenguaje recobra los resultados de la percepción y de la imaginación, y por medio de nuevas operaciones abductivas de selección, de inducción, de reorganización imaginaria y de deducción, posibilita, en un primer nivel, un conocimiento descriptivo de los sucesos físicos y psicológicos, un conocimiento explicativo de los sucesos en un segundo nivel, por definiciones e hipótesis causales, y un conocimiento justificativo de las explicaciones, en un tercer nivel, por las tesis epistemológicas, físico-teóricas, lógicas y matemáticas; 5) por consiguiente, el conocimiento es un sistema total (holismo) en tres niveles del lenguaje (descriptivo, explicativo y justificativo), y en dos entradas (la ascendente, selectivo-inductiva; y la descendente, deductiva), en donde las recombinaciones imaginarias pueden intervenir dentro de cada nivel, entre la fase ascendente y la fase descendente, para constituir así una tercera entrada lateral; 6) a esas operaciones se agregan correcciones horizontales para eliminar los problemas horizontales de consistencia dentro de un solo nivel, y correcciones verticales entre dos niveles sucesivos, de modo que se resuelven, por exclusión extensional o por arreglo intencional, los problemas verticales de consistencia entre lo más teórico y lo más empírico. El racionalismo interaccionista es, así, una teoría abducionista y correccionista del descubrimiento científico.

Sobre el plano de la justificación, el racionalismo interaccionista es, así, una teoría correctiva: lo que distingue a una teoría científica de una que no lo es, es que puede elaborar correcciones verticales para tratar de resolver problemas acerca de las relaciones entre lo teórico y lo empírico. Una empresa científica (un proyecto de investigación o un programa de investigación) tiene un valor objetivo comparable al del competidor de una empresa, si se mantienen las cuatro condiciones siguientes: 1) las dos empresas se encuentran en el mismo nivel de lenguaje; 2) se enfrentan al mismo tipo de problemas; 3) comparten varios supuestos de nivel superior; 4) representan fases sucesivas o contemporáneas de una misma dinámica correctiva del sistema de la ciencia. Una empresa científica, entonces, no es ni verdadera ni falsa, ni verificable ni falsable, pero al menos tiene un valor objetivo: puede convertirse en verdadera, neutra o falsa en relación con una empresa competidora, según que ella disminuya, mantenga o aumente el número de problemas hallados por su rival. Una empresa científica que está por volverse verdadera disminuye sus problemas verticales, y realiza así un progreso empírico, sea por el alargamiento de una cadena causal, de una restricción extensional, sea por el descubrimiento de una nueva clase de entidades, de un recorrido intencional. La parte dada en la percepción es suficiente para impregnar el sistema de la ciencia y permitir concluir que una corrección que elimina una inconsistencia es una respuesta del tribunal de la naturaleza que debe interpretarse como favorable para esa corrección y desfavorable para su ausencia. El valor de un proyecto, o un programa de investigación que está por volverse verdadero o por tomarse falso, es así un valor relativo al valor de las tesis de la competencia y relativo al valor de las tesis de nivel superior en las cuales se apoya. Este valor siempre es relativo también a nuestros intereses de conocimiento y a los límites de nuestro entorno: diversificar nuestros intereses o mover los límites de nuestro entorno crea nuevos problemas cognoscitivos por resolver, limitando el rango de nuestro conocimiento. La ciencia es, por consiguiente, válidamente objetiva, aunque en parte esté construida por medio de una intensa actividad psicológica.

Finalmente recordemos que el racionalismo interaccionista es una teoría epistemológica que se apoya en los siguientes supuestos ontológicos: 1) existe un mundo físico mínimamente capaz de procuramos sensaciones de semejanza y diferencia (fisicalismo mínimo) y agentes cognoscitivos, a saber: percepciones, imaginaciones y representaciones que emergen del mundo físico (materialismo emergentista); 2) para conocer-bien el funcionamiento cognoscitivo de estos a gentes es preciso postular que se trata de estados mentales, irreductibles a lo que nosotros conocemos hasta ahora de los estados físicos (mentalismo metodológicamente débil), y que esos estados mentales, sin embargo, no parecen poder existir sin el apoyo de algo material, como el cerebro (mentalismo ontológicamente débil); 3) los agentes del conocimiento no tienen un acceso cognoscitivo al mundo físico sino por la mediación de la experiencia empírica, como reunión inseparable de una experiencia física y una experiencia mental; 4) los a gentes cognoscitivos, para conocer su entorno, deben considerarlo como algo constituido por entidades distintas (esencialismo metodológico) unidos causalmente (causalismo metodológico); 5) representando los sucesos a través de clasificaciones de entidades y cadenas causales, el conocimiento produce explicaciones y predicciones de sucesos que forman parte de una lucha por la supervivencia.

El racionalismo interaccionista implica que la diferencia entre las ciencias físicas y las ciencias humanas no es sino una diferencia de grado: una actividad psicológica es necesaria para que se produzcan las primeras, y para dar cuenta de los sucesos físicos; en cuanto a las segundas, esta actividad no sólo está presente en sus condiciones de producción, sino también en su contenido, puesto que 1as ciencias humanas deben integrar estos componentes psicológicos a la explicación de las acciones humanas. Se sigue entonces que el racionalismo interaccionista hace de las ciencias humanas ciencias cognoscitivas de los comportamientos humanos, y que la epistemología y la lógica aparecen como ciencias meta cognoscitivas que sirven p ara la fundamentación de las ciencias humanas. Vale la pena elaborar más estas ciencias meta  cognoscitivas y abarcar una meta ciencia de los fundamentos de la ética y los fundamentos del deseo.

Al final de cuentas conocer es siempre un conjunto de estrategias más o menos eficaces, y siempre perfectibles, para explicar y predecir los eventos que suceden para disminuir nuestros miedos y para satisfacer mejor nuestros deseos dentro de nuestro entorno, en un contexto de lucha constante contra el sufrimiento y la muerte. En último instancia, el anarquismo y el dogmatismo son estrategias de supervivencia simple y llanamente menos eficaces que el racionalismo interaccionista: el anarquismo es una sumisión de la estrategia a las restricciones del entorno; el dogmatismo es una tentativa suicida de sometimiento de entorno al imperativo del deseo, considerando que el racionalismo interaccionista es una estrategia más viable

 

[Serge Robert, Les mécanismes de la découverte scientifique. Une épistémologie interactionniste, Les Presses de l’Université d’Otawa, 1993, conclusión]. 

 


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