Diálogo sobre humanismo y existencialismo III

juan manuel silva camarena

Revista de Filosofía, Universidad Iberoamericana, XXI, 65, mayo-agosto (1989), 123-131.

III

 

Interlocutores: Martin Heidegger, Gabriel Marcel, Jean-Paul Sartre,
Kart Jaspers y un principiante.

Principiante.—Profesor Heidegger, cuando se afirma que sólo hay hombres…

Sartre.—II y a seulement des hommes1....

Principiante.—Cuando el profesor Sartre dice que solamente hay hombres, y ya sabemos que lo dice para afirmar que no hay Dios, usted dice que sólo hay Ser...
         
Heidegger.—Yo digo: précisément nous sommes sur un plan ou il y a principalment I'Etre2.

Principiante.—Si  "principalmente" está el Ser, no sólo hay Ser. Ese plan, donde sólo habría hombres o sólo Ser...

Heidegger.—¿De dónde viene y qué es el plan? “L'Être” y “el plan” son lo mismo. En Ser y tiempo3 (p. 212) se dijo a propósito con precaución: il y a l'Être: "hay (se da) el Ser". El "il y a" traduce inexactamente el (se) da (hay). Pues el "lo" que aquí "da" es el Ser mismo. El "da" nombra la donante esencia del Ser, guardadora de su verdad. El darse en lo abierto con este mismo es el Ser mismo4.

Principiante.—El Ser es, pues, lo que hay. El Ser es...

Heidegger.—Igualmente Se usa el "lo (que es) da" ("hay") para evitar provisionalmente la expresión: "el Ser es", pues el "Ser" se dice habi­tualmente de aquello que es. A ese tal lo llamamos ente. Pero el Ser no "es" precisamente "el ente". Si se dice, sin posterior aclaración, el "es" del Ser, entonces se representará con demasiada facilidad al Ser como a un "ente" según el modo del ente conocido, que obra como causa y que es efectuado como efecto5.

Principiante.—Pero tiene que decirse que el Ser "es". Hay aquí una ne­cesidad. . .

Heidegger.—Quizá pueda decirse el "es", de manera adecuada, del ser, de modo que no todo y nunca "es" en propiedad. Pero porque el pensar debe llegar a decir el ser en su verdad en vez de explicado como un ente desde el ente; por eso, pues, debe quedar abierto a solicitud del pensar si el ser es y cómo es6.

Principiante.—Profesor Heidegger, para usted la auténtica filosofía es un pensar que tiene como tarea el decir el Ser en su verdad. Pero esta expresión: "decir el Ser en su verdad", no es algo que poda­mos comprender claramente.

Heidegger.—Se trata de pensar el Ser.

Principiante.—¿Cómo...? ¿Cómo se puede pensar al Ser sin explicarlo?  Concretamente: ¿cómo se ha pensado al Ser?

Heidegger.—Está aún hoy impensado. Porque el Ser está aún impensado, por eso se dice en Ser y Tiempo: "lo hay". Pero sobre este "il y a" no puede especularse simplemente y sin detención. Este "lo hay" do­mina como destinación del Ser. Su historia viene al lenguaje en la palara de los pensadores esenciales. Por eso el pensar que piensa la verdad del ser es, en cuanto pensar, histórico7.

Principiante.—El suceso histórico...

Heidegger.—La historia no acontece primeramente como suceder. Y éste no es pasar. El suceder de la historia se deja ser como la destinación desde el ser de la verdad del Ser... El Ser viene a la destinación por cuan­to que él, el Ser, se da. Pero esto pensado destinacionalmente quiere de­cir: él se da (hay) y se niega a la vez8.

Principiante.—Ese fenómeno de la dádiva, el darse del Ser, supongo, es la verdad... Pero ¿vamos a entender la historia hegelianamente...?

Heidegger.—No hay... como Hegel declara, sólo una sistemática que hace de la ley de su pensar ley de la historia y que a la vez pudiera absor­ber a ésta en el sistema. Hay, pensando más originariamente, la historia del Ser a la que pertenece el pensar como pensar-en, historia acontecida por sí misma9.

Principiante.—Y a esta historia del pensar pertenece el hombre... Pero ¿cómo pertenece el hombre a la historia del Ser? ¿Con estos tres térmi­nos "hombre", "historia" y "Ser" puede "armarse" enteramente la re­alidad? Me parece que en el pensamiento no hay forma de unir lo que, por decirlo así, “naturalmente” no está unido; la mera suma de la naturaleza y de la histo­ria no me da como resultado el Ser, ni en una fenomenología como la de Hegel ni en una como la de Sartre...

Sartre.—El muchas veces mencionado hiato en la idea de Ser...

Principiante.—Como la fisura entre un "en-sí" y un "para-sí".

Sartre.—No hay hiato.

Principiante.—¿No lo hay?

Sartre.—Esas dos modalidades del Ser forman el Ser.

Principiante.—Un ser escindido en dos partes... dos partes incomuni­cables.

Sartre.—¿Qué hay de común, en efecto, entre el ser que es lo que es y el ser que es lo que no es y no es lo que es? Lo que puede ayudarnos aquí10

Principiante.—El suceso histórico...

Heidegger.—La historia no acontece primeramente como suceder. Y éste no es pasar. El suceder de la historia se deja ser como la destinación desde el ser de la verdad del Ser... El Ser viene a la destinación por cuan­to que él, el Ser, se da. Pero esto pensado destinacionalmente quiere de­cir: él se da (hay) y se niega a la vez11.

Principiante.—Ya esta historia del pensar pertenece el hombre... Pero ¿cómo pertenece el hombre de la historia del Ser? Con estos tres térmi­nos "hombre", "historia", "Ser", ¿puede "armarse" enteramente la re­alidad? En el pensamiento no hay forma de unir lo que, por decirlo así, no está unido "naturalmente"; La mera suma de la naturaleza y de la histo­ria no me da como resultado el Ser, ni en una fenomenología como la de Hegel ni en una como la de Sartre...

Sartre.—El muchas veces mencionado hiato en la idea de Ser...

Principiante.—Como el hiato entre un "en-sí" y un "para-sí".

Sartre.—No hay hiato.

Principiante.—¿Es verdad?

Sartre.—Esas dos modalidades del Ser forman el Ser.

Principiante.—Un ser escindido en dos partes... dos partes incomuni­cables.

Sartre.—¿Qué hay de común, en efecto, entre el ser que es lo que es y el ser que es lo que no es y no es lo que es? Lo que puede ayudamos aquí, sin embargo, es la conclusión (...) el en-sí y el para-sí no se yuxta­ponen. Al contrario, el para-si sin el en-si es algo así como un abstracto: no podría existir, tal como no puede existir un color sin forma o un soni­do sin altura y timbre; una conciencia que no fuera conciencia "de" nada seda una nada absoluta. Pero, si la conciencia está ligada al en-sí por una relación interna ¿no quiere decir que se articule con aquél para constituir una totalidad, y no pertenece a esta totalidad la denominación de reali­dad o Ser?12

Principiante.—Y la historia se añade al final...

Sartre.—El en-sí se da la temporalidad en cuanto se da la modificación del para-sí.

Principiante.—Y el Ser ¿carece de tiempo, de temporalidad, cuando todavía no ha surgido el hombre como conciencia o para-sí?

Sartre.—Todo ocurre como si el en-sí, en un proyecto de fundarse a sí mismo, se diera la modificación del para-sí.13

Principiante.—¿No podemos obtener algo más seguro que un "ocurre como si"?

Sartre.—Se trata de una hipótesis metafísica para unificar los datos de la ontología14.

Principiante.—Pero tenemos que buscar medios para probar lo que pen­samos a partir de esos datos, y sobre todo, para averiguar si los interpre­tamos correctamente.

Sartre.—A la metafísica corresponde formar las hipótesis que permiti­rán concebir ese proceso como el acaecimiento absoluto que viene a co­ronar la aventura individual que es la existencia del ser15.

Principiante.—Pero si nos quedamos sólo con hipótesis...

Sartre.—Va de suyo que tales hipótesis quedarán como hipótesis, pues no podríamos alcanzar ni convalidación ni validación ulterior de ellas. Lo que constituirá la validez de las mismas será sólo la posibilidad que nos den de unificar los datos de la ontología16.

Principiante.—¿Esos datos nos presentan una unidad, o mejor dicho, nos permiten pensar una unidad bien estructurada del Ser, el hombre y el tiempo?

Sartre.—Esta unificación no deberá constituirse, naturalmente, en la perspectiva de un devenir histórico, puesto que la temporalidad viene al ser por el para-sí17
Principiante.—El tiempo es un dato del Ser; no una representación ne­cesaria que estaría en la base de todas nuestras intuiciones... Hay tiem­po, aunque...

Sartre.—No tiene sentido alguno preguntarse qué era el Ser antes de la aparición del para-sí. Pero no por eso la metafísica debe renunciar a in­tentar determinar la naturaleza y el sentido de ese proceso anti-histórico, fuera de toda historia, que es la articulación de la aventura individual (o existencia del en-sí) con el acaecimiento absoluto (o surgimiento del para-sí. En particular, al metafísico corresponde la tarea de decidir si el movimiento es o no una primera "tentativa" del en-s! para fundarse, y cuáles son las relaciones entre el movimiento como "enfermedad del ser" y el para-sí como enfermedad más profunda, llevada hasta la nihilización18.

Principiante.—Para Kant el tiempo no es algo que exista por sí o "con­venga" a las cosas como determinación objetiva, como algo indepen­diente de las condiciones subjetivas de la intuición de las cosas…

Sartre.—El tiempo universal viene al mundo por el para-sí. El en-sí no dispone de temporalidad, precisamente porque es en-sí y la temporalidad es el modo de ser unitario de un ser que está perpetuamente a distancia de sí para sí. El para-sí, al contrario, es temporalidad, pero no es concien­cia de temporalidad excepto cuando se produce a sí mismo en la relación "reflexivo-reflexo". En el modo irreflexivo, descubre la temporalidad en el ser, es decir, afuera19

Principiante.—¿Cómo "afuera"...?

Sartre.—El tintero, por ejemplo, como un "esto" en sus tres dimen­siones temporales, no es tiempo, sólo lo refleja.

Principiante.—¿No es temporal en su ser?

Sartre.—El "esto" se devela temporalmente, no porque se refracte a través de una forma a priori del sentido interno, sino porque se devela a una develación cuyo propio ser es temporalización. Empero, la a­temporalidad del ser está representada en su develación misma: en tanto que, captado por y en una temporalidad que se temporaliza, el esto apa­rece originariamente como temporal; pero, en tanto que es lo que es, de­niega ser su propia temporalidad y solamente refleja el tiempo20.

Principiante.—¿Qué significa "temporal"? ¿"Temporalidad" quiere decir "ser en el tiempo"?

Sartre.—La temporalidad originaria, la que no es sólo temporalidad psíquica que se reduce al orden sucesivo de hechos...

Principiante.—¿La historicidad?

Heidegger.—El hombre no es "temporal" por "estar dentro de la his­toria", sino que, a la inversa, sólo existe y puede existir históricamente por ser temporal en el fondo de su ser21.

Principiante.—La historicidad como constitución esencial del ser huma­no…

Heidegger.—La historicidad, cuyo oculto fundamento es la finitud...

Principiante.—Si el hombre es histórico en su ser, la historia... La histo­ria como acontecimientos y destinos, como circunstancias y sucesos...

Heidegger.—¿Se vuelve el "ser ahí" histórico simplemente por entre­tejerse con circunstancias y acontecimientos? ¿O resulta constituido ra­dicalmente por el gestarse histórico el ser del "ser ahí", de tal suerte que sólo por ser el ser el "ser ahí" histórico en su ser mismo son ontológica­mente posibles lo que se dicen circunstancias, acontecimientos y desti­nos? ¿Por qué tiene justamente el pasado una función destacada en la caracterización "temporal" del "ser-ahí" que se gesta "en el tiem­po"?22

Principiante.—El hombre tiene el pasado en su ser mismo...

Jaspers.—Hoy, la ruptura con el pasado, es una de las consecuencias de las tendencias anti-históricas de la técnica y de la política modernas23.

Principiante.—No puede haber propiamente tendencias anti-históricas si la historia tiene que ver con nuestro ser mismo más que lo que supone­mos cuando la concebimos como algo externo a él, como meras circuns­tancias y acontecimientos.

Jaspers.—Cuando pensamos en las circunstancias en las que el hu­manismo tiene que realizarse hoy... en los factores que gobiernan ahora 'a condición humana: la técnica, la política, la decadencia de un espíritu occidental común24.

Principiante.—No podemos entender lo que pasa hoy sin una idea clara de lo que la historia…o una idea clara de lo que es la historia nos permitiría verde un modo evidente nuestra actual relación con el pasado. ¿Qué es la historia?

Heidegger.—Historia es aquel especifico gestarse del "ser ahí" exis­tente que acontece en el tiempo, pero de tal suerte que como historia ve en sentido el gestarse "pasado" y al par "tradicional" y aún actuante, todo en el "ser uno con otro"25.

Principiante.—Asunción del pasado, tradición...

Jaspers.—La ruptura del contacto con el pasado es la consecuencia le las tendencias anti-históricas de la técnica y de la política modernas. Subsisten, es cierto, retazos de tradición, aunque sólo sea para el len­guaje. Pero perdida la continuidad histórica26...

Principiante.—No puede perderse si la historia es esa misma conti­nuidad...

Jaspers.—Por esa continuidad, la conciencia de Occidente; la patria, el origen, la familia, todo se pierde en la indiferencia. Hasta en las amista­des se vuelve absurda la idea de contar con alguien para que nos ayude en la vida. La vida individual carece de memoria. Falta la tradición, la educación se limita a las cosas útiles, los conceptos generales obedecen a los esquemas suministrados por la propaganda. A partir de entonces parece como si el hilo de la historia se hubiera roto…27

Principiante.—¿Pero?...

Jaspers.—Pero ¿puede el hombre romper la continuidad de la historia y cortar sus raíces?28

Principiante.—No puede hacerla sin degollarse a sí mismo...

Jaspers.—¿Puede desenvolverse partiendo de una nada histórica, par­tiendo de su sola naturaleza biológica e innata? ¿Puede realizar su condi­ción de hombre apoyándose únicamente en lo que le ha dado su naci­miento, lo que se hace en ese instante" sin ver nada, sin querer nada dis­tinto de un porvenir imaginario en el cual hallar a la salvación? No, el hombre tiene que reconocerse en lo que ha sido a fin de encontrarse en el presente. Lo que ha sido el hilo de su historia es un factor indispensable y fundamental para conocer lo que ha de ser. La decisión pertene­ce a la voluntad humana. Nos sobrecogemos de horror cuando vemos que déspotas terribles pretenden ahogar la historia porque ella es a sus ojos la fuente funesta que alimenta la independencia de los hombres29.

Principiante.—El hombre es el "sujeto" de esos sucesos, del pasado y del presente. Y la historia es "el pasado", lila procedencia del pasado", "el continuo de la acción", y el conjunto de entes que cambian "en el tiempo". Todo esto y algo más. Pero si usted, profesor Heidegger, pone en la base de la historia la historicidad, y como fundamento de ésta la "fi­nitud de la temporalidad" o el "ser relativamente a la muerte", me inclino a creer que las piezas del pensamiento encajan bien, unas con otras, pe­ro me temo que no encajarían bien como piezas de la realidad misma. ¿Cómo podríamos pensar correctamente nuestra historia, y la "historia del Ser" a partir de nuestro "ser relativamente a la muerte"? La seguri­dad de mi muerte futura, ¿explica de veras la historia...?

Marcel.—¿Podemos decir que se trata aquí de una seguridad existen­cial original? En verdad, nada me parece más dudoso. Creo que todo su­cede más bien como si la certeza de mi muerte futura viniese de alguna manera a aplicarse como algo extraño sobre la seguridad fundamental que es la de ser o, cuando esta seguridad se vuelve refleja, la de partici­par en el Ser para la eternidad…30

Principiante.—Mi "ser relativamente a la muerte"...

Marcel.—La deficiencia central de las filosofías existenciales de la an­gustia consiste, en mi opinión, en ignorar de un modo completamente arbitrario una experiencia fundamental a la que yo llamaría  de buena gana el gaudium essendi31.

Principiante.—En todo caso, tenemos que entender qué es la historia, porque la historia que se hace con lo que sucede en nuestros días parece tener el carácter de un punto final... como si estuviéramos perdidos, vital y teóricamente, en la vida y en las ideas.

Jaspers.—Jamás se sabe con certeza cuando estamos perdidos. Le­vantarse frente a terribles probabilidades, correr los riesgos necesarios para la realización de lo improbable, son rasgos fundamentales de la ac­ción humana32.

Principiante.—Usted, profesor Heidegger, ¿por qué dice que tal vez lo característico de nuestra época consista en el cierre de la dimensión de la gracia, y que tal vez sea ésta la única desgracia?

 

 

 

 


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