Los Beatles han muerto..., ¿qué dijeron los Beatles?

juan manuel silva camarena
 1971

 

Istmo. Revista del Centro de América, México, número 75, julio-agosto (1971), 68-80.

  

La música no puede expresarse en palabras, pero hay que hacerlo.
 ¡Felices aquellos que tienen aptitud para lograrlo!

G. W. Woodworth.

Puede haber una persona que después de un día difícil, con el malestar de haber dicho cosas que no pensaba decir o haber hecho algo que no quería hacer y haber tenido que ser amable con gente que aborrece, al regresar a casa lo único que le interese sea estar en paz consigo mismo. Si no ha seguido con esmero alguna práctica estoica para sobrellevar lo malogrado del día puede recurrir al —desde cualquier punto de vista irreprochable— placer de leer un buen libro o escuchar buena música. El libro, sin embargo, puede semejarse a un culebrón televisivo, y la música no ser más que una suma de ruidos insoportables.

 

i. esconderse o exponerse

Tiene su valor la afirmación de que la música es una especie de escondrijo especial donde van a parar las manifestaciones de nuestros afectos, y también lo tiene el enunciado que asegura que la música no esconde nada y más bien revela la vida misma:  "el arte musical, sin un tema específico y con poco específico sentido, es, sin embargo, un bálsamo para el espíritu humano; no es un refugio, ni una huida de la realidad de la vida, sino un puerto en el cual uno toma contacto con la esencia de la existencia humana" 1 .  Pero esta declaración de un famoso músico neoyorkino puede considerarse como la expresión auténtica de un estado de ánimo propio de un melómano, o  sencilla­mente como la situación creada por el modo en el que se siente una persona según sus peculiares condiciones fisiológicas, mentales y emotivas.

¿Cómo se siente alguien que escucha rock and roll, experimentando en el estómago una y otra vez los peculiares "golpes" del bajo? Muy a menudo se califica a esta música, incluyendo la del Cuarteto de Liverpool, como un estridente caos de sonidos y ruidos sin sentido,  y sería algo desproporcionado el recurrir a la idea de que también se dijo algo parecido de otros músicos que la posteridad se ha encargado de revindicar. Mal que nos pueda pesar, pensando que esos ruidos y sonidos dan forma consumada a un puerto en el que evidentemente no está la esencia sino sólo un trozo de la existencia de algunas personas, nos ponemos a buscar algunos jirones de ellas que podamos identificar correctamente.

¿En las interpre­taciones de Los Beatles encontramos verdaderos contactos con la realidad? No importa si aparecen sólo a través de un aire prosaico de evoca­ciones simples y sabidas, con extrema  bobería, o únicamente por medio de algo que con cierto tono mistagógico —propio para revelar maravillas ocultas— nos intriga debido a sus implicaciones “metafísicas”:

 

I am the walrus

I am he as you are he as you are me and we
are all together.
See how they run like pigs from a gun
 See how they fly.
I'm crying. . .

 

Yo soy la morsa

Yo soy él como tú eres él y tú eres yo
y somos todos juntos
Ve cómo corren cual cerdos asustados por el estruendo de un disparo,
Ve cómo vuelan,
Estoy llorando…

 

Este vínculo con la realidad, esta expresión de alguien que como reflejo de su tiempo y de sí mismo, quiere comunicar algo y no puede comunicar nada, es testimonio directo de lo que se puede hacer con un determinado tipo de música. Mucho es lo que sugiere. No dice nada. Dos ideas opuestas. ¿Acaso es la finalidad de esta música? Si no se hace sólo la mera enumeración de errores y defectos, debe tomarse en cuenta. Independientemente de lo meramente musical, tal vez se esté tratando de decir algo. Y puesto que la música no es un molde estereotipado donde se pudiera verter cualquier conte­nido, las nuevas actitudes requieren nuevas formas musicales, nuevas formas de expresión, si implican renova­ción genuina. Si es algo nuevo que dice algo nuevo.  Misoneístas de hoy, apártense.  

 

    ii. ¿qué es la música?

A través de la historia de la cultura se han presentado diversas definiciones o cuasi definiciones de la música. Se dice comúnmente que se trata de un lenguaje universal, y hasta se asegura que ocupa en las artes el lugar que ocupan las ciencias exactas en el ámbito de la actividad científica. Y en filosofía, la música también ha sido objeto de reflexión 2. Por un lado, se la considera como reveladora, en forma de sentimiento o conocimiento, de una realidad divina; y por el otro, como un conjunto de técnicas expresivas, auspiciado por la sintaxis de los sonidos. Todos, o casi todos, tenemos siempre algo que decir acerca de la música; unos muy bien y otros pésimamente, pero al fin y al cabo "el instinto de juzgar sobre música es universal" 3. Hacer que la música diga algo es otra cosa, la gran cosa. Mas podríamos dejar a un lado lo que se refiere al problema de decidir lo que la música es —que podría ir a parar a una discusión bizantina—, y asumir simple y llanamente el hecho de que hay música, que la ha habido desde los más remotos tiempos del hombre primitivo, durante la época extraordinaria del esplendor de la cultura griega 4 y que la habrá hasta que desaparezca el hombre. ¿Cómo? Tampoco podemos saberlo, pues "nadie sabe con certeza lo que fue la música primi­tiva; (y) ni siquiera, en verdad, estamos seguros de cómo sonaba la orquesta de Bach hace sólo diez generaciones" 5. Tampoco podemos vaticinar por conjeturas lo que seguramente será en el futuro. Y el problema de la definición de la música se complicaría aún más; ya que definir algo, en términos generales, consiste en relacionarlo con otro que no sea él mismo, o sea, delimitarlo. Y quizá, en el caso de definir la música, lo único que pueda decirse, via negationis, sea lo que no es. Todos podemos, en cambio, experimentar lo que es.

Parece que solamente debiéramos limitamos a sentir la música sin tratar de responder a la pregunta: ¿por qué hay música? o ¿qué es la música? Pues bien, supóngase ahora que la cuestión ya no es la de saber por qué hay música, sino la de saber qué pasa con nosotros cuando hay música. Esto es, ¿cómo podemos comprender el mecanismo que se lleva a cabo cuando las ondas sonoras que pasan a través de nuestros oídos, produciendo descargas de impulsos nerviosos, se dirigen hacia el cerebro y provocan una sensación agradable? ¿Cuál es el nexo que se establece entre dichas ondas y nuestras emociones? Y además: “¿Por qué cuando nos hallamos tranquilamente sentados y simplemente oyendo, nuestros corazones laten con mayor rapidez, nuestros pies comienzan a golpear contra el piso, nuestras mentes empiezan a correr tras la música, esperando, que siga un camino y observándola cuando se encauza por otro, engañados y disgustados cuando no estamos convencidos; regocijados y "agradecidos cuando aprobamos 6" cuestiones que se presentan a raíz de la desproporción existente entre las investigaciones realizadas acerca de la naturaleza física del sonido y los estudios efectuados en relación con el fenómeno de la música, entendido como vehículo de expresión y comunicación, cuyas correspondientes respuestas, proporcionadas por la filosofía del arte, la psicología y la fisiología, habrán de incitar, tal cual lo hacen las propias preguntas, nuestra capacidad de asombro.

 

    iii.  ¿qué dice la música?

El asombro puede ser previo o posterior a la pregunta. Lo cual quiere decir que en algunos casos preguntamos después de que nos hemos sorprendido. Y nuestra curiosidad mengua a medida que aumenta nuestra comprensión. A pesar de que la música nos dice muchas cosas —o tal vez a causa de ello— poco es lo que comprendemos. Por tanto, nada tiene de extraño que cuando escuchamos Toccata und Fuge d-moll de Bach, o Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band de Los Beatles, pensemos a veces que lo que oímos contiene ondas sonoras de una fre­cuencia de vibración mayor de la audible por el oído humano, o que es tiempo de pedir una cita con el especialista de la otología.

Pero no es para tanto. Aficionados y profesionales de la música (compositores, intérpretes, críticos de música, etc.) tenemos que entender  que la "adquisición de cierta habili­dad para percibir en qué forma se producen los sonidos musicales es requisito indispensable para reconocer y analizar las intenciones contenidas en la música. (Y que) no se puede afirmar con demasiada seguridad que el pensamiento musical está a flor de los sonidos. Y (que) es cierto, además, que un oyente poco experto no es capaz de percibir bien todo lo que los sonidos dicen" 7.

 

iv. música “buena” vs. música “mala”

El arte musical, como la pintura y la literatura, tiene en su haber diversos "ismos" (romanti­cismo, clasicismo, etcétera), y múltiples formas: música "funcional", "concreta", "experimental", "electrónica", "ex machina", etc. Quien conceptúa la obra de arte, y el sujeto que la vive como experiencia inmediata, han de enfren­tarse a tal jerigonza en su sentido no peyorativo. Y algo más: los calificativos empleados para catalogar la música en el lugar que le corresponde. ¿Bajo qué criterio?

Algunas veces —o las más de las veces— el melómano melin­droso, el snob y el dilettante, y otras personas no bienclasificadas hablan indistintamente de música clásica, seria, de concierto, profesional, etcétera, cuando quieren decir que se trata de buena música. Pero, ¿qué dicen en realidad, o qué es lo que no atinan a decir?

Con el objeto de ver un poco más claro lo que sucede, tratamos de enfrentamos sin interme­diarios. Buscamos, por ejemplo, la diferencia —si la hay—, entre la música seria y la que no lo es; distinción que si existe debía surgir por su propio impulso. 

De acuerdo con dicha diferencia se dice, por ejemplo, que la música del Cuarteto de Liverpool no es seria, con lo cual se da a entender, por medio de no sé qué método, que la música de Los Beatles es mala, si no pésima. Pues bien, tratemos de ver un poco lo que hay atrás de esto que pudiera ser bien poco.

Si tomamos un diccionario de la lengua española y buscamos el significado del vocablo en cuestión, encontraremos las siguientes acepciones: "Serio. adj. Severo en el semblante, en el modo de hablar o mirar. Real, verdadero y sincero. Grave, importante, de consideración." Ahora, con buena intención, trasplantemos esto a la música. Una vez hecho esto, notemos que no podríamos mediante el sentido común pensar razonablemente en una música de "severo semblante", "severa en su modo de hablar" y "severa en su mirada"; si bien estas figuras del lenguaje pueden aceptarse como tropos poéticos con la mayor tranquilidad, no nos sirven para diferenciar la música seria de la que no lo es. Mejor sería decir: música académica. La de Los Beatles no lo es. Y quién sabe si en verdad es de ellos (o simplemente un producto elaborado por profesionales para la explotación comercial).            

Preguntémonos ahora: ¿puede haber música real o irreal, verdadera o falaz? En primer lugar, la realidad física de la música, de sus ondas sonoras, excluye de inmediato su posible irrealidad; en segundo lugar, la música admite valoraciones estéticas, o sea que puede decirse de ella que es bella, agradable o desagradable, pero no valores de verdad que en sentido estricto corres­ponderían únicamente a la lógica; y por último, lo sincero o falaz sólo puede predicarse del músico y no de la música en sí; pues aunque en general en la obra de arte el artista plasma un sentimiento dado (idea o pensamiento), tal sentimiento no es ya el mismo que el autor vivió o experimentó, toda vez que en la obra de arte aparece ya una recreación, propiamente estética, de dicho estado de ánimo. El producto artístico adquiere independencia respecto a su creador, una vez terminada la obra, y después dependerá solamente del intérprete y el oyente.

No es cuestionable lo "considerable" de la música; ya que es digna de consideración, puesto que en ella, al transformar y combinar sus elementos, se ha plasmado un determinado contenido humano. Y también es grave, o sea de mucha entidad o importancia, puesto que “el hombre primitivo descubrió los ritmos en el movimiento de su cuerpo y la melodía en los cambios tonales de su propia voz, y al reconocer la fuerza de estos elementos musicales, los transforma en instru­mentos de encantamiento, brujería y exorcismo (…)”8 . La música nos acompaña siempre, y algunos músicos talentosos, con el arte de la academia, la engrandecen o la magnifican: la hacen sonar en su quintaesencia.

Hasta aquí, pues, parece que la "importancia" constituye uno de los distintivos fundamentales de lo que podría llamarse buena música. Pero ¿a qué alude exactamente dicha importancia? Sin du­da podemos pensar que se refiere a una dualidad de elementos intercurrentes, es decir, a un aspecto meramente técnico y a otro de carácter más complicado: la función o cometido esen­cial de la música. Sin embargo, la "importancia" todavía no nos aclara plenamente por qué razón puede diferenciarse un tipo de música de otro; pues parece que tanto la música de Beethoven como la música de Los Beatles, por ejemplo, pueden, de acuerdo con su naturaleza, ser importantes.

 

    v. la música de Los Beatles

Algunos —sin que se les pueda acusar de esnobistas— pueden afirmar que hay quienes pueden sentir por la música de Los Beatles lo mismo que Romain Rolland sentía por Mozart y Beethoven: "esos pequeños arroyos de música que humedecían mi corazón, se infiltraron y parecían desaparecer en mí como la lluvia absor­bida por la tierra. Bienaventuranza  amorosa, dolores, anhelos, sueños de Mozart y Beethoven, que se han convertido en mi carne, yo los he incorporado, son míos, son parte de mí (…) ¡Cuánto bien me han hecho! Cuando, siendo niño, estaba enfermo y temía morir, alguna melodía de Mozart vigilaba en mi almohada como una amante (…) Más adelante, en las crisis de la duda y del decaimiento, una melodía de Beethoven (aún recuerdo perfectamente) volvía a despertar en mí la vibración de la vida interna”9 .  Ahora bien: ¿esa vida interna  puede vibrar cuando escuchamos AII You Need is Love, Think for Yourself, o Let it Be? Es lo mismo, y no lo es.

 

Let it be

When I find myself in times of trouble,
Mother Mary comes to me,
Speaking words of wisdom
Let it be.
And in my hours of darkness
She is standing right in front of me,
Speaking words of wisdom
Let it be.
Whisper words of wisdom
Let it be.
And when the broken hearted people
Living in the world agree
There will be an answer
Let it be.
But though they may be parted
There is still a chance that they will see!
There will be an answer
Let it be.
And when the night is cloudy
There is still a light that shines on me, shine until the morrow!
Let it be.
I wake up to the sound of music, Mother Mary comes to me
Speaking words of wisdom
Let it be.
There will be an answer
Let it be.

 

Déjalo ser

Cuando estoy metido en problemas
la madre María viene a mí,
y me susurra palabras de sabiduría: déjalo ser.
Y en mis momentos de ofuscación
al instante está frente a mí,
susurrando palabras de sabiduría:
déjalo ser.
Diciéndome al oído:
déjalo ser.
Y cuando la gente a la que se le ha roto el corazón
viva en un mundo de armonía,
habrá una solución:
déjalo ser.
Y aunque sea posible separarlos,
aún habrá una oportunidad que ellos advertirán,
habrá una solución:
déjalo ser.
Y cuando la noche está sombría,
hay aún una luz que brilla sobre mí,
brilla hasta mañana!,
déjalo ser.
Me despierto con el sonido de la música,
la madre María acude a mí,
pronunciando palabras de sabiduría:
déjalo ser.
Habrá una respuesta:
déjalo ser.

 

    vi. la música popular

Hemos dicho ya algo sobre la música, y hemos  supuesto  que ella es una de las manifestaciones artísticas del hombre. Y en este territorio podríamos encontrar lo que andamos buscando. Dentro del ámbito de los estudios realizados acerca del arte, es ya un lugar común y a la vez un difícil problema establecer, de acuerdo a ciertas consideraciones secundarias, lo que algunos han denominado la "contradicción" existente entre el arte de la élite (la minoría escogida) y el arte popular. ¿Arte para pocos y para muchos? Desde luego que la cuestión puede estar en relación con él número de personas que lo "consumen". Mas si fuese así, estaríamos obliga­dos a hablar de arte "comercial" y arte que no se vende.  Pero hay que atreverse a decir que la mercadotecnia no tiene nada que ver con el arte. Que la calidad de una obra artística no depende del número de los consumidores ni de su precio en el mercado. La música de Los Beatles, por ejemplo, ha sido reproducida y difundida considerablemente; sus grabaciones han superado las cifras más altas en las estadísticas de las ventas del mercado de discos. Sin embargo, no podemos derivar de ese hecho que su música sea "buena" o "mala". Su calidad depende, más bien, de la manera en que cumple su función específica. ¿Cuál?

El arte popular, aquél que llega a la mayoría, puede ser tan bueno o tan malo como el que se dirige a la minoría. De suerte que podemos decir que el arte popular tiene una significación impor­tante dentro de la sociedad, porque llega a muchos, y a muchos comunica algo, lo que el artista quiere —o puede, o tiene que— decir.  El arte expresa algo, y si muchos lo reciben o pocos, de todos modos funciona. Expresa siempre algo, independientemente del mensaje “extra” que puede añadirse (de carácter comercial, ideológico, político o reli­gioso). Lo que expresa es lo que vale, lo que verdaderamente “dice algo”. Expresa una experiencia o un modo de ser.

En el arte musical también puede haber arte popular, y de hecho, lo hay: la música popular. Esa que todo ser humano ha oído, en diferentes momentos y tiempos. La música que está ligada a la corriente de la vida pública o privada como una especie de voz societatis humanae; los cantos y las melodías que expresan una forma de vida. La música que sirve para comunicar las ideas y los ideales, las penas y las alegrías, los triunfos y las tragedias,  la vida de un pueblo. Aquella que "el pueblo, la masa anónima, adopta y adapta como expresión de sus sentimientos y sus estados de ánimo" 10.  No es la música que la gente pudiera “encargar” directamente al artista, ni la que éste le impone arbitrariamente, sino la que las personas "adoptan y adaptan" para comunicar su peculiar condición humana. La que el artista produce como un testigo de su época, en un sentido más general. Y si la música de Los Beatles puede comprenderse como música popular, ya tenemos, quizá, la clave para juzgarla. Desde este punto de vista es posible, con un criterio, decidir y decir si es "buena" o "mala".

 

    VII. el "rock and roll”

En la Edad Media, con laúdes y vihuelas se cantan los milagros y las leyendas, los amores y las hazañas de los guerreros; y con los cantos grego­rianos se alaba a Dios y los santos. La música cantada se desarrolla más rápidamente que la música instrumental, puesto que la voz humana es el principal instrumento; pronto aparecen los trovadores, la ópera italiana y los castrati. Con el órgano, el piano y la orquesta clásica —Haydn, Mozart y Beethoven— los compositores tienen mayores posibilidades y hacen, obviamente, nueva música: música diferente11 .

¿Presenciamos un fenómeno semejante en el siglo veinte? Los nuevos instrumentos (desde el saxofón hasta el theremin), los sorprendentes adelantos electrónicos y las actuales condiciones sociales, abren grandes perspectivas: hay nuevas cosas que hacer y decir a través del lenguaje musical. No se puede afirmar exactamente cuándo ni es necesario decirlo, pero sabemos que el jazz nace del encuentro de diversos elementos. El folklore negro le da vida y lo dota del carácter sutil de lo inesperado, lo vigoriza en su esencia y lo reviste con el "sentido del ritmo" de los pueblos africa­nos, del cual "es preciso señalar que ninguno de los compositores existentes ha quedado totalmente al margen” 12.  Los cantos negros y los spirituals (cantos religiosos), los cantos de trabajo y los shouts del sur de Estados Unidos dan lugar, entre otros, al ragtime, el raggin, el swing, el jazz feeling, el be-bop y el rhythm and blues. Más tarde, el jazz se vuelve "sinfónico" e ingresa a las salas de concierto; pero la canción del jazz, el blues, desafía al tiempo, la muerte y la pobreza. El blues, la música cuyo componente característico lo forman las "notas tristes", las llamadas "notas azules" (bemoles de la tercera y séptima notas de la escala musical), sigue siendo un lamento vocal; en el cual el ejecutante, en un tiempo lento, improvisa tres versos: iguales el primero y el segundo, y el tercero como una respuesta rimada. El cantante o el músico de jazz improvisan; la improvisación es la característica más importante del jazz. El rhythm and blues (al cual se le llamó primero "rockabilly" y después “Rock and Roll”), también participa, de alguna manera, de la improvisación, y de ahí que sea difícil valorarlo; ya que la improvisación es el único elemento de la música popular que no puede trasladarse correctamente al pautado. Posteriormente, el rock and roll, con el folk-song norteamericano  e inglés, se convierte en rock ácido, rock duro, rock soul o folk rock; se pasa del mero lamento a la denuncia, y las canciones populares, con mensaje social, se tornan combativas y de protesta. Un músico norte­americano, Peter Sceger, pone música a versos del Eclesiastés y prende la mecha que haría explotar una generación nueva de músicos jóvenes: Bob Dylan,  Joan Báez, Georges Brassens, Los Beatles y muchos más, que quieren hacer música, o interpretarla,  para hablar de muchas cosas, para mostrar hechos y sucesos.  (¿Y para ganarse el pan de cada día?)

 

    VIII.¿qué dijeron Los Beatles?

Las melodías se suceden unas a otras; la estruc­tura de notas continuadas se entremezcla simultá­neamente: los esquemas sonoros parecen aliarse y amenazan someter al tiempo y al espacio. El discante, maliciosamente, fluye y se evade sobre la gama, la cual, en rebeldía, conturba al tono y al semitono, la concordancia y la discordancia… y en callado glissando, tímidamente, se va engen­drando el espíritu del leit motiv…, y todo lo que sigue.

El grupo musical que formaban Los Beatles se ha desintegrado: "No volveremos a tocar juntos jamás", ha dicho uno de sus integrantes. Una variedad e inestabilidad de inte­reses ha provocado la separación. Ahora crecerá el mito y la leyenda o se desvanecerán por completo. La personalidad general del grupo ¿era incompa­tible con la personalidad de cada uno de los inte­grantes? Lo que dijeron en sus canciones y sus melodías ¿requerían de un talento especial que ninguno de ellos tenía ni podía adquirir? ¿Producto comercial elaborado con refinado talento? Su vida personal y sus fricciones internas no vienen al caso; una cosa es la música popular, la que es música comercial,  y otra, los músicos populares.

La evolución y el desarrollo de Los Beatles se presentan gradualmente en cada nueva grabación. Pero en el fondo, inconmovible, permanece aquello que venden: una actitud. No es creíble que los arreglos de sus “rolas” sean suyos, y la actitud que quieren comunicar no puede existir sin mercadotecnia. Pero esa actitud nueva ante los valores (la sociedad, la música, el amor, el arte y la vida en general), que esperanzada unas veces e irreverente otras da cuerpo y sentido a su comportamiento y sus “creaciones” artísticas, mezcla de lo viejo y lo nuevo, de algún modo cobra unidad y sustancia.  La cuestión es clara: representan un nuevo estado de cosas y tienen que resolver la alternativa: o no dicen nada, o acep­tan la responsabilidad que implica el ser portavoz privilegiado del descontento, la inconformidad y la rebeldía, la esperanza, el júbilo y el optimismo, y dicen, como cualquier hijo de vecino, sin genialidad ninguna, lo que puede decirse en una época de transición en que los valores de las generaciones pasadas se ponen en tela de juicio y se pugna por el establecimiento de una concepción más adecuada del hombre, de Dios y del universo. Claro:  pueden sencillamente explotar el mito de la existencia de Los Beatles, vender mucho y muy caro la mercancía que representan, quedándose como meros símbolos de una sociedad que muchos —con buenas razones— miran como decadente y corrompida, como algo sin futuro propio. No es que de modo directo  expresen lo que somos lo jóvenes; nosotros, entre otras cosas, adoptamos sus canciones para expresarnos, porque nos suenan como “lo de hoy”. Es preciso aceptarlas como lo actual.

El artista no puede decir más ni menos de lo que ya ha expresado en su obra. Una canción puede tener un considerable conjunto de ideas y no decir nada; pero otra puede no tener prácticamente más que una y estar llena de contenido. Lo más revelador, pues, flota en la resonancia de las canciones, y ahí puede hallarse, algunos pueden encontrarlo.  Es ahí donde las palabras toman conciencia y significado por cuenta propia, por cuenta del que las oye. Por ejemplo, en sencillos versos se nos sugiere, casi silenciosamente, algo como esto: Hello, Goodbye!

 

Hello, goodbye!

You say yes, I say no
Hello, Goodbye!
You say stop, I say go, go, go!
Oh no! You say goodbye, I say hello,  hello, hello,
I don't know why you say goodbye, I say hello.
I say high, you say low
You say why, and I say I don't know
Oh no!..  

 

¡Hola, adiós!

Tú dices sí,  yo digo no
¡Dices detente, yo digo sigue, sigue, sigue!
¡oh, no! Dices adiós, yo digo hola /hola, hola, no sé por qué dices adiós, yo digo ¡hola!
yo digo alto, tú dices bajo
tú preguntas por qué, yo digo que no lo sé
¡Oh, no!

 

Y lo que nos inquieta no es una mera contra­dicción. Es algo más: la alusión a la falta de comu­nicación. Esto siempre sirve para explicarnos. La incomunicación que se presenta como fenómeno natural cuando el hombre comienza a elaborar las preguntas por sí mismo. Cuando se pregunta ¿qué soy? y se da cuenta inmediata de su ser-objeto, o sea, de su ser corpóreo. Pero como enseguida advierte que hay algo más que su ser corpóreo, descubre entonces su ser-sujeto. Y prosigue su búsqueda, pues nota que es algo más que objeto y sujeto; y pregunta luego por aquello que hace que el sea él y no otro. Aparece el "otro" y la vida colectiva, la vida con los demás. Y en tanto que las relaciones que cotidianamente mantiene con los demás, no parecen propicias para continuar el diálogo que establece uno consigo mismo, siente con desesperación que no puede comunicarse. Enton­ces, el yo dice sí y el "otro" dice no, y el problema queda bien instalado, a prueba de aclaraciones. También se nos puede invitar a reflexionar por cualquier cosa:

 

She's leaving home

Why would she treat us so thoughtlessly
How could she do this to me.
She (We never thought for ourselves)
is living (Never a thought for ourselves) home (We struggled hard all our lives to get by)…

 

Ella se va de casa

 ¿Por qué nos trataría tan irreflexivamente?
¿Cómo pudo hacerme esto?
Ella (Nunca pensamos en nosotros mismos)
está abandonando (Nunca un pensamiento para nosotros) el hogar (Toda nuestra vida nos esforzamos duro para sobrevivir)…

 

Se nos vuelve a hablar de aquello sobre lo que mucho se ha dicho: el amor, el cual nos enseña todas las virtudes (Plutarco), el pasatiempo de los gandules (Diógenes), lo más dulce y lo más amargo (Eurípides), lo que no admite pasado ni futuro (Balzac), aquello que no prospera en los corazones que se amedrentan de las sombras (Shakespeare), el deseo de algo bueno (Ortega y Gasset), el sacramento que debería recibirse de rodillas (Oscar Wilde); que el que ama mucho ama a los demás (Séneca), que donde hay mucho amor no hay demasiada desenvoltura (Cervantes) y que en él la única victoria es la huida (Napoleón). El tema da para mucho. Y aceptamos la versión —quizá no contamos con otra—y la tarareamos:

 

All you need is love

Love, love, love…
There's nothing you can do that can't be done
Nothing you can sing that can't be sung. Nothing you can say but you can learn how to play the game
It's easy.
There's nothing you can make that can't be made
No one you can save that can't be saved. Nothing you can do but you can learn how to be in time
It's easy.
All you need is love, all you need is love
All you need is love, lave
Love is all you need
Love, love, love…

 

Todo lo que necesitas es amor

Amor, amor, amor…
No hay nada que puedas hacer que no pueda hacerse
Nada que puedas cantar que no pueda cantarse.
Nada puedes decir, pero puedes aprender el juego
Es fácil.
No hay nada que puedas construir que no pueda construirse
A nadie puedes salvar que no pueda salvarse.
Nada puedes hacer, pero puedes aprender cómo estar a tiempo
Es fácil.
Todo lo que necesitas es amor, todo lo que necesitas…
Todo lo que necesitas es amor, amor
Amor es todo lo que necesitas
Amor, amor, amor…

 

Las ideas chocan y las opiniones se dividen. Errares humanus est. Las canciones del Cuarteto de Liverpool son muchas, y con muchas podemos decir algo. Aquí comenzaríamos, seguramente, con los "peros" y los "acasos". Porque si lo advertimos bien nos situamos en un terreno en que la realidad actual y las transformaciones imaginativas parecen no llevarse muy satisfactoriamente. ¿Queda en pie el hecho de que todo cuanto dijeron Los Beatles, tomando una posición y manifestando un punto de vista, pudiera tener sentido? Todo tiene el sentido que tiene y el que podemos darle.  ­

 

Blackbird

Blackbird singing in the dead of night
Take these broken wings and learn to fly
All your life
You were only waiting for this moment to arise.
Blackbird…
Take these sunken eyes and learn to see
All your life
You were only waiting for this moment to be free.
Blackbird fly, Blackbird fly
Into the light of the dark black night…

 

Mirlo

Mirlo que cantas en lo apagado de la noche
Apodérate de esas alas rotas y aprende a volar
Toda tu vida  
Sólo esperabas este momento para surgir.
Mirlo…
Aprópiate de esos hundidos ojos y aprende a ver,

Toda tu vida
Sólo esperabas este momento para ser libre
Mirlo, vuela; mirlo, vuela
Dentro de la claridad de la noche oscura…

 

The fool on the hiII

Day after day Alone on the hill
The man of the foolish grin
Is keeping perfectly still
But nobody wants to know him
They can see that he's just a fool
And he never gives an answer
But the Fool on the hill
Sees the sun going down /And the eyes in his head
See the world spinning round.
Well on his way
His head in a cloud
The man of the thousand voices is talking perfectly loud
But nobody ever hears him
Or the sounds he appears to make
And he never seems to notice
But the Fool on the hill. . .
And  nobody seems to like him
They can tell what he wants to do
And he never shows his feelings
But the Fool on the hill…
He never listens to them
He knows that they're the fools
They don't like him /The Fool on the hill…

 

El tonto de la colina.

Día tras día, solo en la colina
El hombre de la sonrisa tonta
Se mantiene perfectamente quieto
Pero nadie quiere conocerlo
pueden ver que sólo es un tonto
Y nunca da una respuesta.
Pero el tonto de la colina
Ve cuando el sol se oculta
Y los ojos de su cabeza
Ven el mundo girar.
Justo en su camino
Abstraído
El hombre de las mil voces habla en voz enteramente alta
Pero nunca le escucha nadie
Ni oyen los sonidos que parece emitir
Y aparentemente  él  nunca lo nota.
Pero el tonto de la colina…
Y a nadie parece gustarle
Pueden decir lo que él quiere hacer
Nunca muestra sus sentimientos.
Pero el tonto de la colina. .
Nunca los escucha
Sabe que los tontos son ellos
A ellos no les agrada. /El tonto de la colina…

 

Revolution I

You say you want a revolution
Well, you know /We all want to change the world
you tell me that it's  evolution
Well, you know
We all want to change the world
But when you talk about destruction
Don't you know that you can count me out
Don't you know it's gonna be alright?
Alright, Alright
You say yo'u got a real solution
Well, you know
We'd all love to see the plan
You ask me for a contribution
Well, you know
We're doing what we can
But when you want money for people with in minds that hate
All can tell you is brother you have to wait
Don't you know it's gonna be alright?
Alright, alright
You say you'll change the constitution
Well you know
We all want to change your head
You tell me it's the institution
Well, you know
You better free your mind instead
But if you go carrying pictures of Chairman Mao
You ain't going to make it with anyone anyhow
Don't you know it's gonna be alright?
Alright, alright.

 

Revolución I

Dices que quieres una revolución
Bueno, tú sabes…
Todos queremos cambiar el mundo
Afirmas que es evolución
Bueno, tú sabes…
Todos queremos cambiar el mundo;
Pero si hablas de destrucción 
¿Sabes? No cuentes conmigo
¿No sabes que va a estar bien? Eso va a estar bien
Bien, bien.
Dices que tienes una solución real
Bueno, tú sabes…
A todos nos gustaría ver el plan
Me pides que contribuya
Bueno, tú sabes…
Hacemos lo que podemos;
Pero si pides dinero para gente que odia,
todo lo que puedo decirte es esto: Hermano, tendrás que esperar.
¿No sabes que va a estar bien?
Bien, bien.
Dices que cambiarás lo establecido
Bueno, tú sabes…
Todos quisiéramos cambiarte la cabeza
Me dices que es la base
Bueno, tú sabes…
En lugar de eso, libera tu mente;
Pero si vas portando pancartas del presidente Mao,  no lo vas a lograr con nadie, de ningún modo
¿No sabes que va a estar bien?
Va a estar bien
Bien, bien.

 

 

 


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