¿Has elegido ya?

juan manuel silva camarena
 1966

 

La fragua universitaria, Escuela Nacional Preparatoria núm. 4,
Vidal de Castañeda y Nájera, año I,  núm. 1 (1966), 8 y 10.

 

Al terminar tus estudios de secundaria ingresaste a la Escuela Nacional Preparatoria,  seguramente con la firme intención de realizar una carrera universitaria. Esto quiere decir que tienes en mente un fuerte y decidido empeño, un ardiente deseo que ha de perdurar por encima de cualquier obstácu­lo: el de obtener un título profesional.

Sin lugar a dudas se trata de un caro propósito, de un vigoroso impulso para llegar al fin anhelado. Y aquí cabe  recordar aquella sentencia­ que asegura que la jornada de las mil leguas comienza con el primer paso, el que has dado, en orden al infinito camino del saber, al terminar tu bachillerato.

Pero ahora es tiempo de detener esta marcha para meditar un poco. Estás en un crucero peligroso de tu vida. Te encuentras en el momento preciso de prever el futuro,  de conjeturar por indicios lo que podrá suceder y saber lo que necesitas para evitar fracasos.  Estás ante la delicada situación de elegir una carrera  profesional, y esto tiene una importancia grande para tu existencia.

Con razón podrás pensar así: "nada será más fácil, identificando bien las cosas que me gusta hacer”. Es cierto: nuestra vocación nos habla. Pero ¿qué es la vocación? Se entiende por vocación aquello que produce en nosotros un determinado interés y nos lo comunica por medio de un llamado, una voz interior que nos persuade o nos inclina poderosamente hacia ese "algo" para lo que uno siente "estar hecho". Si no distinguimos bien lo que nos dice,  su llamado se confirma cuando nos dejamos seducir por una forma de vida que identificamos con lo que deseamos ser. Pero a pesar de la claridad con la que suele manifestarse, la vocación podría hablar en un tono bajo o decir cosas que no entendemos; en el peor de los casos, podría inquietarnos la idea de que hubiera una marcada disparidad entre nuestras aptitudes y nuestros  intereses que pudiera arrebatarnos de las manos lo que nos atrae poderosamente.

Existen también diversas causas que influyen directamente en la desorientación profesional: la insuficiente información acerca de los quehaceres profesionales, la inmadurez,  el atractivo del  "ropaje  social"  de tal o cual carrera, el afán de lucro, la búsqueda de prestigio, las presiones familiares, etcétera. Tomado en cuenta que actualmente se imparten en la universidad sesenta y una  carreras y cincuenta ramas profesionales,  la decisión para elegir una es grave y  compleja. Para tratar de evitar los desencantos o las deserciones de un campo de estudio, es conveniente meditar sobre los siguientes puntos de reflexión en torno a la elección de un quehacer profesional, en el orden en el que los expone Jorge Derbez en su libro titulado Las profesiones universitarias: guía de carreras (Universidad Nacional Autónoma de México, 1960). El estudiante debe emprender lo siguiente: “1. Meditar sobre su interés por la carrera que haya escogido, o por aquellas que considera para su elección; si es un interés auténticamente suyo, o le proviene de influencias ajenas (padres, maestros, amigos, etc.);  2). Procurar responderse qué es lo que realmente le interesa de esas carreras; si tiene una adecuada información de ellas, y si no es un aspecto circunstancial de las mismas lo que le atrae.  3). Intentar un autodiagnóstico de sus aptitudes, manifestadas en sus actividades escolares y extra escolares; qué materias le han gustado más y ha aprendido mejor, qué tipos de trabajo  (intelectual, manual o artístico) desempeña hábilmente y con mayor agrado; qué actividades prefiere en sus ratos de ocio, qué lecturas  le atraen más; si gusta trabajar en soledad o en equipo; si prefiere el orden o la variedad y la iniciativa; si por su carácter es más bien cauteloso y distante o abierto y afectuoso”.

Sobre todo: decide hacer lo que crees que vale la pena hacer todos los días de tu vida, en amorosa e incansable dedicación, independientemente de las ganancias económicas y el reconocimiento de los demás. Para conseguir una adecuada orientación profesional, deberás escuchar bien el llamado de tu propio ser, y además, asomarte al amplio campo de las acciones humanas, porque sin ninguna duda sentirás que para alguna de ellas estás hecho a la medida.

 

 


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